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El propósito del signo cáncer

El propósito del signo cáncer

Fecha de Publicación: 2017-07-05
Tag: Astrologia

Cáncer es el signo de las emociones y de las necesidades básicas que aseguran la supervivencia. Por otro lado los nativos de este signo, regidos por la luna necesitan estar rodeados de gente  y establecer con ellos un vínculo emocional poderoso que les permita afrontar la vida, porque las relaciones interpersonales se enfocan desde la necesidad de establecer una unión de tipo afectivo.

 

Este tipo de apego muchas veces trae problemas a Cáncer, pues no entiende que las relaciones con los demás puedan basarse en unas raíces que no tengan que ver con la vinculación afectiva de apego o de "familia". Asimismo, el miedo a la soledad y el abandono les puede hacer tomar acciones de manipulación o de chantaje emocional con el fin de evitar que la otra persona los deje. 

 

La Luna representa en la carta natal la figura de la madre, por lo que estas personas tienen una relación importante con la figura materna y, sobre todo, con el arquetipo de la nutrición afectiva, con la prodigalidad de cuidados, con la necesidad de tener alrededor a gente con las que se establece una relación de dependencia, bien de ellos hacia los demás, bien viceversa, bien de interdependencia.

 

Es por ello que Cáncer y la Luna expresan la mayor dificultad de realización individual del Sol, junto con Piscis y Neptuno, su planeta regente. Pero también es cierto que estas personas tienen la intuición necesaria para forjar una base interior de operaciones a nivel emocional, a partir de la cual el camino del Sol, es decir, la autorrealización personal, puede iniciarse.

 

De esta manera, si Cáncer abandona la idea de cuidar a los demás para que los demás nos den algo a cambio, cuestión esta que estas personas suelen dar por sentadas y que suele traerles problemas con la gente en muchos casos, este signo tiene la fuerza suficiente para servir de catapulta hacia el cumplimiento de nuestro propósito vital.

La misión de Cáncer es la de cuidar y aportar el espacio afectivo que garantice el surgimiento de la propia individualidad, impidiendo así la eterna identificación con el pasado y con el deseo de no crecer y permanecer en una burbuja.

Cáncer cuando se  libera de sus condicionamientos, encierra el cálido abrazo y el tierno beso que nos hace encarar el día a día con la seguridad de sabernos queridos y de tener un lugar al que volver después del duro trabajo. Pero, una vez que hemos asimilado que el afecto no es interesado y que siempre irá con nosotros, Cáncer permitirá que nuestro yo esencial se libere de cadenas emocionales para encontrar su propio camino, simbolizado por el signo de Leo. Aunque el proceso de individuación en el signo de la Luna es siempre doloroso y, muchas veces, más largo de lo previsto. Y, en ocasiones, hasta imposible. De ahí su constante repliegue sobre sí mismo y su dificultad para cortar lazos emocionales, o el retraimiento como defensa ante la impotencia de experimentar la dependencia, según cada caso.