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Técnicas para ganarle a la indefensión aprendida

Técnicas para ganarle a la indefensión aprendida

La indefensión aprendida es una prisión psicológica en la que cae una persona que ha sido victima de maltrato de manera frecuente, por lo que piensa y cree firmemente que no hay salida ni final así se la estén presentando en bandeja de plata, sencillamente su cerebro acepta su papel de victima y piensa que por nada pueden cambiar sus circunstancias.

Salir de esta cárcel psicológica no es tarea fácil, sin embargo existen algunas técnicas que pueden ayudar a la persona a superar este mal, esto no sustituye la terapia con un profesional, pero pueden ayudar en el proceso. A continuación te hablaremos de 5 técnicas eficaces en el tratamiento de la indefensión aprendida

 

1. Cambia tu mente con las metáforas

Si durante mucho tiempo has sufrido una indefensión aprendida, tu mente consciente estará acostumbrada a ese estilo de afrontamiento, por lo que en un primer momento se mostrará resistente al cambio. Eso significa que no podrás engañarla repitiéndote frases como “soy valioso” o “puedo hacerlo”.

Sin embargo, las metáforas son una herramienta excelente para comenzar a cambiar los patrones de la mente, primero a nivel subconsciente y luego a nivel consciente.

Por ejemplo, puedes imaginar que eres un ave que ha estado enjaulada durante mucho tiempo. Esa ave no tiene la culpa de que la hayan retenido. Sin embargo, un día abren la puerta de la jaula y el ave no hace ningún movimiento para salir. Esa ave debe darse cuenta de que todavía tiene alas que le permitirán volar muy lejos. Ya no está atrapada.

 

2. Descubre el origen de tus pensamientos

 

Cuando una persona a estado sumida mucho tiempo en la cárcel psicológica de la indefensión su diálogo interno suele ser muy negativo, sin darse cuenta que sus pensamientos lo que hacen es hundirla más dentro de ese mal.

Una excelente estrategia para contrastarlos y restarles fuerza consiste en descubrir su origen. Cada vez que te descubras pensando que no podrás hacerlo, que no eres capaz o que no vale la pena intentarlo, intenta descubrir quién te habló así. Es probable que esas palabras provengan de tus padres, un hermano mayor, un maestro o incluso tu pareja.

Cuando te das cuenta de que ese diálogo desmotivador en realidad es una opinión de alguien que has introyectado, inmediatamente pierde su fuerza porque no es un pensamiento tuyo, sino que corresponde a la imagen que alguien quería que tuvieras de ti.

 

3. Vive la différence!

 

La desesperanza aprendida significa asumir que estamos viviendo una nueva situación, en la que no tenemos las mismas limitaciones del pasado. Significa comprender que hay muchas otras alternativas ya que cada situación siempre es diferente, y nosotros también somos distintos.

Por desgracia, en muchas ocasiones la persona se queda atrapada en su pasado, para que salga de ahí es necesario que se dé cuenta de que ya no es la misma persona y que las circunstancias han cambiado. Para lograrlo, es conveniente resaltar las diferencias.

Por ejemplo, una persona que de niño fue golpeado y ridiculizado por sus padres cada vez que expresaba su opinión, es probable que ahora tema hablar en el trabajo. Esa persona puede elabora una lista de las diferencias entre las dos situaciones:

¿Qué pasó en aquel momento?

¿Cómo eras en aquel momento?

¿Cómo era la persona que te humilló/ridiculizó?

¿Qué pasa ahora?

¿Cómo eres ahora?

¿Cómo son las personas que te rodean?

Al poner las cosas en blanco y negro notarás que existen grandes diferencias entre el pasado y el presente, lo cual abre la mente a nuevas formas de reaccionar.

 

4. Toma el control resolviendo problemas

 

Todo lo que se aprende se puede desaprender, pero es necesario que la persona esté dispuesta al cambio. Una excelente estrategia dentro del tratamiento de la indefensión aprendida consiste en promover la resolución de problemas porque con cada solución que la persona encuentre y ponga en práctica de manera satisfactoria, experimentará una sensación de empoderamiento que le ayudará a salir de su cárcel psicológica.

La persona que sufre una desesperanza aprendida normalmente asume una actitud pasiva ante la vida, dejando que sean las circunstancias o los demás quienes decidan en su lugar. Se trata de tomar las riendas de la vida y afrontar los problemas dejando a un lado las emociones.

Para lograrlo, existen algunas preguntas que pueden guiarte a través del camino:

- ¿Qué puedo hacer para evitar esto?

- ¿Qué me ha enseñado esa experiencia?

- ¿Qué alternativas de solución tengo a mi alcance?

Lo más importante es que sientas que tienes el control de tu vida y que puedes hacer algo para cambiar. Céntrate en aquellas cosas sobre las que tienes algún poder y, poco a poco, haz algo para cambiarlas.

 

5. Conecta con tu “yo interior”

 

Las personas que sufren indefensión aprendida a menudo se han desconectado completamente de su “yo interior”. El dolor que han sufrido en el pasado les ha llevado a esa desconexión emocional. Sin embargo, para sanar es fundamental volver a reconectar con tu esencia.

 

Un ejercicio que no se suele usar en el tratamiento de la indefensión aprendida pero que es muy eficaz para redescubrir a la persona que habita en ti consiste simplemente en meditar delante del espejo.

Siéntate en un lugar donde nadie pueda molestarte, preferentemente delante de un espejo donde puedas verte por completo. Simplemente debes mirarte, sin ninguna expectativa. Puedes fijarte en cada uno de tus rasgos. Al cabo de un rato, notarás que empiezas a distanciarte de la imagen que refleja el espejo.

Algunas personas sienten una gran ternura por la imagen que refleja el espejo, otras apenas se reconocen de tan distantes que habían estado de ellas mismas. Muchos notan que esa “otra persona” se siente deprimida, sola o indefensa.

En cualquier caso, la idea es que hagas las paces con esa persona, que te des cuenta de que tú te necesitas.



Fuente: www.rincondelapsicologia.com